Manual de ligoteo (2): la actitud
Dentro del extenso arte del ligoteo se pueden atender a muchas áreas, por lo que hemos decidido estructurar este manual de forma más o menos cronológica, es decir, lo que entendemos por una noche de ligue (o un día, cualquier hora es buena).
Comencemos por la actitud. Sin actitud no somos nada, chicos y chicas. Si sales a dar una vuelta estás perdido. Serás un viejo que a las dos horas le reviente la vejiga y le duelan los pies horrores. La actitud es muy importante, es esa predisposición a pensar que va a suceder lo que nunca sucede: que esa noche te comas un rosco. Misteriosamente cuando piensas en esta situación no te da por pensar que a las 5 de la mañana estarás todo borracho y te comerás un roscón de reyes (lo digo por el tamaño y que dentro tiene una haba negra), sino una fina rosquilla rellena de crema... ¡Ay!, ilus@s, que sepáis que esto no se pasa con la edad.
Vale, el primer paso está dado, estamos decididos a salir y comernos la noche, y todo lo que se nos ponga delante. Eso hasta que llega tu madre y te dice que coño haces poniendo posturitas delante del espejo, que pareces tont@ y vas a coger una pulmonía, ahí, con todo al aire. Como siempre inicias una agradable conversación que se resume en dos frases: “¡Pero mamá... te he dicho que no entres en mi habitación!” a lo que tu madre contesta indefectiblemente siempre la misma frase que acaba este tipo de conversaciones que nunca te has atrevido a contestar para comprobar si es verdad “a ver si no vas a salir...”
Bien recapitulemos: tienes las ganas de papar y un cuerpo de vicio que sólo tú reconoces como tal. De estas dos afirmaciones se desprende que todavía tienes autoestima. Aquí es donde entran las matemáticas puras y duras, resumidas en teoremas de la noche:
- Ley de proporcionalidad de belleza : los centilitros de alcohol ingeridos son directamente proporcionales al aumento de la belleza de los cuerpos del genero contrario.
- De esta ley se desprende el teorema del listón: a mayor altura etílica, menor altura del listón, entiendo como tal el nivel mínimo de exigencia para/con los especímenes del otro sexo.
- Teniendo estos dos enunciados, y en el área de la física y química, etá la Ley Universal de la Noche: la ingesta de alcohol provoca una reacción universal en todo cuerpo que atrae este a otro, creándose un campo magnético en el cual cuanto más opuesto es el polo a lo que realmente buscamos, más nos va a atraer.
Por lo tanto, podemos concluir que en la actitud entra un factor muy importante de mentalización (no, gilipollas, deja los caramelitos de menta). Hagamos un esfuerzo y pensemos que si somos capaces de creernos que nos vamos a papar algo y que somos modelos de pasarela, pues es posible que nuestra ingesta de alcohol de manera desproporcionada nos lleve a comernos algo que no queremos. De todas formas, si esto sucede siempre podemos buscar la excusa fácil: por lo menos has papado.
Y con esto damos por concluida la primera lección, no sin antes emplazaros a la segunda: la correcta forma de asearse y vestirse.
PD: Cliff Prodaksions hará entrega mañana jueves por la noche, si Internet nos lo permite, de un nuevo vídeo narrando las aventuras y desventuras de los personajes de ficción creados para esta página.


Anido dijo
Profesora do colega de Cliff, é dicir, do 5 % deste blog: Joer, póñalle un 10, carallo, que está que se sale este blog. Son un fixo, un adicto a este blog!!!. Veño por el sempre que podo, tragaría toda canta publicidade acordaran de poñer nel!.
(Saúdos a toda a clase do colega de Cliff!!!. Recordos por aí a todo o mundo!)
Ah, e dicirlle tamén á profesora da asignatura que con estas instruccións de ligoteo seguro que non se me escapa. Ademáis de ser perfectas asegúrome de que están testeadas por profesionais e especialistas en circuito pechado. Toda unha garantía.
P.D. Todo esto que só se teña en conta se é unha profesora. Se é un profesor, home, non é por quedar mal, pero xa non interesa (jusjusjus)
4 Mayo 2006 | 09:55 AM