Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como quedaremos con los colegas, y lo más importante, porque quedamos con ellos.
Venga, chic@s, como el método Feiraco, de principio a fin (que nadie empiece a pastar todavía).
Estamos en casa aburridos, esperando que el móvil suene. Esta situación ahora es bastante cómoda, porque hace años nos teníamos que levantar cada dos por tres a mirar el fijo y descolgar el auricular a ver si tenía corriente el dichoso artilugio. Ahora no, semos europeos y tenemos móvil, por lo que miramos como gilipollas una pantallita cada dos por tres. Tras diez veces que coges el móvil te decides a gastar tu saldo una vez más y llamar a la gente; mal hecho, ya estás seleccionando la manada, y no es un buen dato que nadie te llame.
Es muy importante seleccionar con quien salimos de juerga, porque nuestra pandilla va a determinar nuestras posibilidades de éxito, entendiendo como tal el acto de papar (para los de fuera de Galicia que no busquen en la wikipedia, esto es enrollarse con alguien).
A continuación enumeraré los elementos que no pueden faltar en ninguna pandilla. Comenzaré por la pandilla femenina, mucho más homogénea:
- La cachonda: esta es la presa que todo ser masculino quiere pillar y pocas veces lo consigue. Normalmente si le hablan no responde y pone cara de que te va escupir en cualquier momento. Sabe lo que es y lo demuestra, así que desconfía y que te vuelva a circular la sangre por el resto del cuerpo.
- La cachonda guay: es exactamente igual de cachonda que la normal, con la diferencia de que esta habla, piensa por si misma y va siempre acompañada por un novio que siempre verás con muchos más defectos que tú.
- Las amigas de la cachonda: son todas bellísimas personas, un pòco rellenitas y muy simpáticas, vamos, son todas mucho más feas que la cachonda, nunca hay término medio. Siempre son presentadas por la cachonda, y tiene el nombre como los chinos; me explico, el apellido va delante en forma de interrogación y el nombre detrás. Por supuesto todas tiene el mismo apellido: “¿Te puedo presentar a [nombre]?
Y ya está, ya tenemos a la pandilla femenina descrita. Como peculiaridad decir que a partir de las 5 a.m. en cualquier grupo todas están cachondas; misteriosamente cuanto mayor sea el grado de garrafón del garito en que estés, más cachondas serán las tías.
Vamos a la masculina, en la que pueden aparecer todo tipo de personajes:
- El animador: sin este no hay fiesta. Es quien organiza, quien habla, quien selecciona los garitos, quien cae bien a toda la gente y el pringao que paga en los chiringuitos cuando todo quisqui se escaquea.
- El “guay”: a diferencia de la panda femenina este no está cachondo. Es más, no es guay. Es el simpático de turno al cual le pega la frase de “¡mírame mamá, mírame mamá!” y que nadie del grupo sabe quien cojones lo metió en él.
- El ligón: este es como el tiranosaurio rex de Jurassic Park, caza por el movimiento, es decir, va a todo lo que se mueva. Normalmente se lleva la primera ostia cuando le intenta entrar a una chavala cuyo novio es el armario empotrado de dos por dos que sólo él no ha visto al lado de la susodicha chavala. La segunda las lleva de sus colegas cuando lo intentan separar.
- El borracho: aunque cualquiera puede entrar en esta categoría, siempre hay un destacado. Anima la fiesta sin saberlo y siempre te levantará la moral en los momentos bajos, porque tú eres su mejor amigo, le caes de puta madre y por ti daría la vida. Tiene el inconveniente de que cuando se despierta hay que llevarlo a casa y al día siguiente le tienes que contar lo que pasó de noche.
- El tonto: este es el que paga el doble en el botellón y al que mandas a por hielos cuando se acaban. Tiene la peculiaridad de que cuando se acerca algún espécimen femenino le cambia la cara y parece que le han introducido algo por un orificio corporal sólo de salida, por lo cual tampoco puede dejar de reírse como una hiena.
- El feo: imprescindible en todo grupo, puesto que a la hora de ligar lo has de llevar al lado para que las chicas puedan comparar. Asegúrate de que no coincida con la misma persona definida como el tonto, porque sino el resultado será una estampida femenina.
- El guapo y simpático: aunque todos creemos que somos éste, ninguno lo es en realidad. Se va rotando según las chicas que se acercan al grupo. ¡Da igual lo que te haya dicho tu madre, que no eres este y punto!
Y ya están conformados los grupos básicos. Recordamos que estos estereotipos los puedes combinar como quieras, no sin antes recordar que no son mezclables los masculinos con los femeninos entre sí, porque sino algunos de los masculinos explotan y algunos de los femeninos no paran de repetir: “vamos a tal sitio que la música está guay” (frase trampa que en idioma masculino sería traducible por “vamos a tal sitio, que es una plantación de nabos”).
Y con esto damos por concluida la tercera lección, no sin antes emplazaros a la cuarta: ¿Cuál es el plan?