Categoría: Manual de ligoteo
14 Septiembre 2006
Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como se elige a nuestra pareja de baile.
En este aspecto hay que diferenciar muy bien si somos chico o chica. Quien no lo tenga claro a estas alturas de la vida le vamos a dar un par de consejos:
1- Háztelo mirar.
2- A mi no te me acerques.
3- Díselo a tus papás, igual ellos pueden ayudarte, nosotros no.
Y después de estos consejos proseguimos. Empezaremos con el caso femenino de como elegir la presa:
El pelo es muy importante,puesto que no lo puede llevar descuidado, en todo caso un look casual; si está rapao indica tendencias piojosas o bien de derechas (muy a la derecha), si tiene melenas es un descuidao piojoso (antes de afeitarse por no soportar el picor, de ahí salen los rapaos de antes) o es un cantante heavy frustrado. Media melena está bien, puesto que podréis intercambiar champús y mariconadas varias.
Con respecto a la cara decir que vais a tener que buscar a alguien normalito. No existen los tios como Brad Pitt, David Beckham u Orlando Bloom. Estos están hechos por ordenador por la industria del marketing, con el único objetivo de vendernos gayumbos a 60€ y que nos olvidemos de los del feirón (mercadillo para los hispanohablantes de a pie).
Un buen físico es importante. Si es muy gordo tendréis problemas a la hora de abrazarlo, por lo que no podréis demostrar todo vuestro cariño y afecto para/con él. Por el contrario, si es muy flaco temerá vuestras pálizas sistemáticas delante de las amigas, así que escapará instintivamente. El modelo "noesbarriguitayaveráscuandobajelascervezasdelverano" es el más asequible, por versatilidad y disponibilidad en el mercado. Si por el contrario os decidís por el modelo "chulopiscinas", con airbag de serie, impecable frontal, bonitos faros traseros, etc., es justo que sepáis que la palanca de cambios es minúscula y no desembraga bien, allá vosotras.
A grandes rasgos estas son las pautas que deben de seguir las feminas en su elección de presa. En el caso masculino es muchísimo más complicado:
Si notáis que al mirar a una chica el gayumbo os empieza a apretar en demasía, esa es tu presa (coincidentemente con el 90% de las chicas se cumple esta premisa).
Esperamos que estéis tomando buena nota, puesto que a partir de ahora empezará lo realmente importante.
Y con esto damos por concluida la sexta lección, no sin antes emplazaros a la séptima: ¡a por ell@s, oe!!!!
servido por Chamallex
5 comentarios
compártelo
9 Junio 2006
Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como elegimos el emplazamiento donde se comienza la noche.
En este aspecto hay dos máximas ineludibles, que si bien no son excluyentes, sí complementarias: botellón o garito. Veamos los pros y contras de cada uno de ellos.
El botellón.
Hemos de tener en cuenta nuestra economía. Si vas a intentar pillar se supone que has gastado la mitad de tu presupuesto en condones (esto va para las chicas y chicos, y para las personas ilusas en general). Una copa en un garito no suele ser barata, y tampoco te asegura nadie que vayas a beber lo que pone la etiqueta de la botella. Por el contrario puedes pasar frío (aunque viendo a nenitas de camiseta apretada nadie tiene frío), lluvia, granizo o sufrir el ataque de borrachos incontrolados que te enseñan los genitales (esto está basado en hechos reales, por desgracia). Nunca se queda en el lugar del botellón, puesto que la pesada carga de los zumos y bebidas refrescante es un acto que une lazos y afectividad en las pandillas. Si sois una pandillas mixta haz la prueba si eres del sexo masculino, y diles a ellas que carguen las dos botellas de refresco y las botellas, ya verás que afectividad.
El garito.
¿Qué nos garantiza el garito? Nada, sólo las copas caras y un servicio exquisito tras la barra que nunca te atiende cuando tienes sed. Normalmente por servicio exquisito entendemos dos o tres camareras supersimpáticas con escote bestial, lo cual es sinónimo un garito tipo “plantación de nabos”. Pero ojo, que si tienes pelas y eres buen cliente tendrás tus 15 minutos de fama y la camarera te dedicará una sonrisa. Este gesto se advierte inequívocamente por la pandilla únicamente masculina como una señal de que le molas y te puedes hacer con ella cuando quieras (nada más lejos de la realidad). Los pros están claros: no pasa frío, no tienes que servirte tú mismo el cubata y tienes todo a mano (me refiero a la máquina del tabaco y a cosas de comer).
Entonces... ¿qué elegimos, botellón o garito? Pues la verdad es que no hay una regla matemática fija, y recomendamos la alternancia en distintas noches, o la conjunción de ambos en la misma. Una buena idea es mirar donde hay de lo que más te interesa, porque recuerda que lo de emborracharse y hacer locuras es una excusa, puesto que salimos a ligar, y gracias a este manual lo conseguiremos. Las presas no eligen donde van a ser atacadas, sino que es el depredador el que elige el momento (joer, parecemos el Félix Rodríguez de La Fuente).
Y con esto damos por concluida la quinta lección, no sin antes emplazaros a la sexta: tanteando a la presa.
servido por Chamallex
5 comentarios
compártelo
24 Mayo 2006
Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como se baila un chotis. ¡Ay, no!,perdón ,pensábamos que era el manual de ligoteo versión INSERSO. Entonces vamos a ver el capítulo de “¿Cuál es el plan?”, o hablando en plata: ¿Qué coño hacemos hoy?
Lo primero es obvio, si no tienes plan es que eres tonto, tonta, idiota o cuando menos gilipollas. A ver, si vas a salir es para algo, y aquí solo caben tres posibles soluciones:
- Vas a ligar.
- Vas a chuzarte.
- Tu novi@ te obliga, que sino no hay polvete (y aún así nadie lo asegura).
Cabe decir que cualquiera de estas opciones no es incompatible con las otras, e incluso son todas solapables; puedes tener novi@, estar borrach@ e intentar ligar algo por ahí (aunque ya te auguramos unos resultados nulos, nulos, nulos).
Como aquí tratamos el arte de ligoteo, pues nos acogemos a la primera opción: hay que salir a ligar. Pero ojo, esto tiene trampa. Como bien sabéis, no se puede salir a ligar, hay que ir de indiferentes, porque sino eres un baboso que sólo piensa en el sexo (o una loba ninfomana) que será repudiado por todo aquel ser vivo que sienta tus vibraciones sexuales. Desde aquí decirte que te comprendemos, pero para algunas cosas es mejor no demostrar lo que se piensa o lo que el cuerpo te pide, porque ese tipo de sinceridad hoy en día no es nada molón. También reconocemos que todo sería más fácil si fuésemos sinceros y llevásemos tod@s un cartelito con “Me molas tú, vámonos al catre pero ya” (si alguien lo quiere llevar cuando pasemos no seremos nosotros quien se lo impida).
Vale, perdón, se acabó la clase de nuestro mundo perfecto. Vamos al lío (¡ojalá!). Pues a ligar vamos. Ya tenemos la indumentaria, ya tenemos a los colegas (seleccionad bien, que os pueden arruinar las noche) y ya tenemos el plan.

ADVERTENCIA MUY SERIA: que a nadie se le ocurra decir la frase mágica en cualquiera de sus formas, como “hoy papamos fijo”, “esta noche papamos”,etc. Cualquier locución con complemento de tiempo y el verbo papar está absolutamente prohibida. Es en serio.

Prosigamos. Pero la cobardía es innata en el ser humano, por eso necesitamos drogas depresivas en forma de alcohol, por aquello de que son legales, dicen que te insuflan valor y te importa un comino hacer el gilipollas. Arma de doble filo amiguit@s, porque si vas a por alguien sobrio no le vas a hipnotizar con tu aliento alcohólico (bueno, todo depende de tu grado etílico). O eso, o te armas de valor y sales con cara de que te han estado pellizcando los pezones toda la tarde, así, con los labios apretados y los ojos de que le vas a meter dos leches al primero que te los vuelva a tocar. Señores y señoras: si es la futura “presa” ni se les ocurra.
De esto hablaremos en próximos capítulos, que nadie se nos altere todavía.
Y con esto damos por concluida la cuarta lección, no sin antes emplazaros a la quinta: Dónde empieza la caza, o ¿botellón o garito?
servido por Chamallex
4 comentarios
compártelo
18 Mayo 2006
Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como quedaremos con los colegas, y lo más importante, porque quedamos con ellos.
Venga, chic@s, como el método Feiraco, de principio a fin (que nadie empiece a pastar todavía).
Estamos en casa aburridos, esperando que el móvil suene. Esta situación ahora es bastante cómoda, porque hace años nos teníamos que levantar cada dos por tres a mirar el fijo y descolgar el auricular a ver si tenía corriente el dichoso artilugio. Ahora no, semos europeos y tenemos móvil, por lo que miramos como gilipollas una pantallita cada dos por tres. Tras diez veces que coges el móvil te decides a gastar tu saldo una vez más y llamar a la gente; mal hecho, ya estás seleccionando la manada, y no es un buen dato que nadie te llame.
Es muy importante seleccionar con quien salimos de juerga, porque nuestra pandilla va a determinar nuestras posibilidades de éxito, entendiendo como tal el acto de papar (para los de fuera de Galicia que no busquen en la wikipedia, esto es enrollarse con alguien).
A continuación enumeraré los elementos que no pueden faltar en ninguna pandilla. Comenzaré por la pandilla femenina, mucho más homogénea:
- La cachonda: esta es la presa que todo ser masculino quiere pillar y pocas veces lo consigue. Normalmente si le hablan no responde y pone cara de que te va escupir en cualquier momento. Sabe lo que es y lo demuestra, así que desconfía y que te vuelva a circular la sangre por el resto del cuerpo.
- La cachonda guay: es exactamente igual de cachonda que la normal, con la diferencia de que esta habla, piensa por si misma y va siempre acompañada por un novio que siempre verás con muchos más defectos que tú.
- Las amigas de la cachonda: son todas bellísimas personas, un pòco rellenitas y muy simpáticas, vamos, son todas mucho más feas que la cachonda, nunca hay término medio. Siempre son presentadas por la cachonda, y tiene el nombre como los chinos; me explico, el apellido va delante en forma de interrogación y el nombre detrás. Por supuesto todas tiene el mismo apellido: “¿Te puedo presentar a [nombre]?
Y ya está, ya tenemos a la pandilla femenina descrita. Como peculiaridad decir que a partir de las 5 a.m. en cualquier grupo todas están cachondas; misteriosamente cuanto mayor sea el grado de garrafón del garito en que estés, más cachondas serán las tías.
Vamos a la masculina, en la que pueden aparecer todo tipo de personajes:
- El animador: sin este no hay fiesta. Es quien organiza, quien habla, quien selecciona los garitos, quien cae bien a toda la gente y el pringao que paga en los chiringuitos cuando todo quisqui se escaquea.
- El “guay”: a diferencia de la panda femenina este no está cachondo. Es más, no es guay. Es el simpático de turno al cual le pega la frase de “¡mírame mamá, mírame mamá!” y que nadie del grupo sabe quien cojones lo metió en él.
- El ligón: este es como el tiranosaurio rex de Jurassic Park, caza por el movimiento, es decir, va a todo lo que se mueva. Normalmente se lleva la primera ostia cuando le intenta entrar a una chavala cuyo novio es el armario empotrado de dos por dos que sólo él no ha visto al lado de la susodicha chavala. La segunda las lleva de sus colegas cuando lo intentan separar.
- El borracho: aunque cualquiera puede entrar en esta categoría, siempre hay un destacado. Anima la fiesta sin saberlo y siempre te levantará la moral en los momentos bajos, porque tú eres su mejor amigo, le caes de puta madre y por ti daría la vida. Tiene el inconveniente de que cuando se despierta hay que llevarlo a casa y al día siguiente le tienes que contar lo que pasó de noche.
- El tonto: este es el que paga el doble en el botellón y al que mandas a por hielos cuando se acaban. Tiene la peculiaridad de que cuando se acerca algún espécimen femenino le cambia la cara y parece que le han introducido algo por un orificio corporal sólo de salida, por lo cual tampoco puede dejar de reírse como una hiena.
- El feo: imprescindible en todo grupo, puesto que a la hora de ligar lo has de llevar al lado para que las chicas puedan comparar. Asegúrate de que no coincida con la misma persona definida como el tonto, porque sino el resultado será una estampida femenina.
- El guapo y simpático: aunque todos creemos que somos éste, ninguno lo es en realidad. Se va rotando según las chicas que se acercan al grupo. ¡Da igual lo que te haya dicho tu madre, que no eres este y punto!
Y ya están conformados los grupos básicos. Recordamos que estos estereotipos los puedes combinar como quieras, no sin antes recordar que no son mezclables los masculinos con los femeninos entre sí, porque sino algunos de los masculinos explotan y algunos de los femeninos no paran de repetir: “vamos a tal sitio que la música está guay” (frase trampa que en idioma masculino sería traducible por “vamos a tal sitio, que es una plantación de nabos”).
Y con esto damos por concluida la tercera lección, no sin antes emplazaros a la cuarta: ¿Cuál es el plan?
servido por Chamallex
9 comentarios
compártelo
10 Mayo 2006
Bienvenidos a una nueva entrega del Manual de ligoteo. Hoy veremos como hemos de vestir para atraer a los especimenes del sexo opuesto.
Empecemos por vosotras, las chicas. Sabemos que estáis dos horas delante de un espejo para elegir la vestimenta. Mal hecho. Sólo hay tres reglas básicas que debéis seguir a la hora de vestiros para captar la atención masculina:
1.- Poneos cualquier cosa con escote; cuanto más pronunciado más posibilidades de éxito.
2.- Es importante que toda la ropa sea apretada.
3.- No os olvidéis de la primera regla.
Y con esto damos por concluida la parte femenina. Seguid estas tres reglas a rajatabla y tendréis el éxito garantizado.
Ahora vamos con la parte complicada, sí, vosotros los chicos. Si las chicas se pasan mínimo dos horas delante del espejo, tú deberías de pasar mínimo dos minutos, pero para mirar tu ropa, no ese grano que te estallarás y lógicamente se notará mucho más que si no lo hubieses estallado.
Iremos de arriba abajo.
Empecemos por la cabeza. El peinado seguramente necesite una sección aparte, porque cuando somos jóvenes nos da por experimentar, para llegar a adultos y hacer lo que todos: lo más cómodo y punto. Cualquier tipo de gorro-sombrero-gorra está absolutamente prohibido salvo dos excepciones: que seas calvo o que estés borracho y sea de promoción, en cuyo caso es imposible acudir a la llamada de la naturaleza y hacer el gilipollas con este complemento del jerolo. Cualquier cosa que te pongas en la cabeza te puede quedar bien cuando salgas de casa, pero después de 6 horas sudando en la discoteca no es agradable quitarse el gorro de lana y comprobar que tienes el peinado “bosta de vaca” pegado a la cabeza.
Prosigamos por el cuello. Prohibido terminantemente las gargantillas y collares de cuero con insignias y mariconadas varias; como se te hinche el cuello morirás ahogado (aunque si llevas algo de este tipo seguro que te lo mereces). Aconsejamos las cadenas opacas y nada de oro, que no vamos a vender bragas en la feria (bueno, no todos).
¿Polo o camisa? Si te preguntas esto estás acabado antes de empezar, porque en tu vida la camiseta es lo mismo que una prenda comprada por tu madre en la feria al paisano de la cadena de oro, la cual pica mogollón y pone “Damart Termolactil”. Teniendo en cuenta las posibilidades de que tú mismo te tires el cubata por encima, aún estando solo en la Antartida, lo más aconsejable es la camiseta. Ahora bien, nada de camisetitas apretadas y ceñidas, a no ser que tengas más pecho que la paisana con la que pretendas liarte (esto no vale para la gente que padece obesidad, y tampoco si la paisana es Yola Berrocal). Una camiseta normal, con algún dibujito chulo, eso sí, que combine; te pongo varios ejemplos:
- La de Brasil si bebes Licor 43, Martín blanco con limón o alguna mariconada de esas.
- Una roja si bebes calimocho, vino o granadina.
- Cualquier cubata con Coca-cola exige colores ocres.
Tu madre te lo agradecerá cuando llegues a casa si haces caso a estas indicaciones. Si no sabes que color has de llevar para que no se noten los manchurrones, el negro es el color comodín.
Pantalones. Esta es una muy difícil decisión: vaqueros, no existen otros (los pantalones de pana, pinzas, etc. son realmente vaqueros con otra forma y en distintas telas, inventados por los grandes almacenes en pos de aumentar el consumismo).
Y por último el calzado. Aquí existen únicamente dos soluciones: zapatos o tenis. Si te pones zapatos serás un pringao estigmatizado hasta el fin de tus días, al cual le dolerán los pinreles a muerte y que nunca sabrá lo que es mojarse los pies cuando llueve. Si eliges tenis tendrás la comodidad de tu parte, pero hazte esta pregunta: ¿de que coño me sirve poder saltar, correr, bailar, estar comodísimo, si el gorila de la puerta me dice que con tenis no puedo pasar? En vista de que cada calzado tiene sus contras, hemos seleccionado estos nuevos zapatos-tenis que no se sabe muy bien si son para llevar con traje o para ir a correr a una maratón (este argumento se lo podéis esgrimir a los gorilas de la puerta cuando os pregunten qué es lo que lleváis en los pies, pero advertimos seriamente que os arriesgáis a una caída repentina de todos vuestros piños).
Como os habréis percatado, sagaces picaruelos, no he hablado de la ropa interior. Da igual, poneos lo que queráis, porque sois los únicos que la vais a ver... Bueno, no, rectificamos. Poneos algo decente, porque con más de cinco copas el ser humano masculino tiene la irrefrenable tendencia a enseñar sus gayumbos (eso si lleva, sino enseña el culo y andando).
Y con esto damos por concluida la segunda lección, no sin antes emplazaros a la tercera: quedando con los colegas o cómo seleccionar a la manada.
servido por Chamallex
4 comentarios
compártelo
3 Mayo 2006
Dentro del extenso arte del ligoteo se pueden atender a muchas áreas, por lo que hemos decidido estructurar este manual de forma más o menos cronológica, es decir, lo que entendemos por una noche de ligue (o un día, cualquier hora es buena).
Comencemos por la actitud. Sin actitud no somos nada, chicos y chicas. Si sales a dar una vuelta estás perdido. Serás un viejo que a las dos horas le reviente la vejiga y le duelan los pies horrores. La actitud es muy importante, es esa predisposición a pensar que va a suceder lo que nunca sucede: que esa noche te comas un rosco. Misteriosamente cuando piensas en esta situación no te da por pensar que a las 5 de la mañana estarás todo borracho y te comerás un roscón de reyes (lo digo por el tamaño y que dentro tiene una haba negra), sino una fina rosquilla rellena de crema... ¡Ay!, ilus@s, que sepáis que esto no se pasa con la edad.
Vale, el primer paso está dado, estamos decididos a salir y comernos la noche, y todo lo que se nos ponga delante. Eso hasta que llega tu madre y te dice que coño haces poniendo posturitas delante del espejo, que pareces tont@ y vas a coger una pulmonía, ahí, con todo al aire. Como siempre inicias una agradable conversación que se resume en dos frases: “¡Pero mamá... te he dicho que no entres en mi habitación!” a lo que tu madre contesta indefectiblemente siempre la misma frase que acaba este tipo de conversaciones que nunca te has atrevido a contestar para comprobar si es verdad “a ver si no vas a salir...”
Bien recapitulemos: tienes las ganas de papar y un cuerpo de vicio que sólo tú reconoces como tal. De estas dos afirmaciones se desprende que todavía tienes autoestima. Aquí es donde entran las matemáticas puras y duras, resumidas en teoremas de la noche:
- Ley de proporcionalidad de belleza : los centilitros de alcohol ingeridos son directamente proporcionales al aumento de la belleza de los cuerpos del genero contrario.
- De esta ley se desprende el teorema del listón: a mayor altura etílica, menor altura del listón, entiendo como tal el nivel mínimo de exigencia para/con los especímenes del otro sexo.
- Teniendo estos dos enunciados, y en el área de la física y química, etá la Ley Universal de la Noche: la ingesta de alcohol provoca una reacción universal en todo cuerpo que atrae este a otro, creándose un campo magnético en el cual cuanto más opuesto es el polo a lo que realmente buscamos, más nos va a atraer.
Por lo tanto, podemos concluir que en la actitud entra un factor muy importante de mentalización (no, gilipollas, deja los caramelitos de menta). Hagamos un esfuerzo y pensemos que si somos capaces de creernos que nos vamos a papar algo y que somos modelos de pasarela, pues es posible que nuestra ingesta de alcohol de manera desproporcionada nos lleve a comernos algo que no queremos. De todas formas, si esto sucede siempre podemos buscar la excusa fácil: por lo menos has papado.
Y con esto damos por concluida la primera lección, no sin antes emplazaros a la segunda: la correcta forma de asearse y vestirse.
PD: Cliff Prodaksions hará entrega mañana jueves por la noche, si Internet nos lo permite, de un nuevo vídeo narrando las aventuras y desventuras de los personajes de ficción creados para esta página.
servido por Chamallex
3 comentarios
compártelo
27 Abril 2006
Estimadas señoras y señores, señoritas y señoritos:
Aprovechando que llega el fin de semana, y esto pasa casi todas las semanas, pues se nos ha ocurrido inaugurar una nueva sección que atañe al refinado arte de ligar.
Estamos preparando concienzudamente esta sección, puesto que sabemos de la necesidad de muchos de nuestros lectores.
Se tratará de un completo manual del ligoteo, documentado, con ejemplos prácticos y reales. Creemos en la enseñanza moderna, así que expondremos la cruda realidad, tanto los aciertos como los fracasos.
Esperamos que esta sección sea de vuestro agrado, y que nos ilustréis con vuestros comentarios en cada post.
De momento un consejo (diferenciado por sexos) que nos ha valido de mucho en nuestra corta pero intensa vida:
- Hay que lavar la pirola y/o parrocha.
P.D.: ante la multitud de peticiones recibidas, el viernes 28 de abril se procederá al estreno del nuevo vídeo de Cliff Prodaksions.
servido por Chamallex
1 comentario
compártelo